miércoles, 29 de noviembre de 2017

Las secuelas del paramilitarismo y la incidencia del crimen organizado en la localidad 1


La generación de bandas criminales y el aumento de la venta de estupefacientes se ha potencializado en diferentes barrios de la Localidad 1 de Santa Marta, tales como: El Parque, 11 de Noviembre, Maria Eugenia, El Pando, Pastrana, entre otros. Según la Policía Distrital de Santa Marta y Medicina Legal sobre los homicidios en la ciudad, la localidad 1 en  2016, presentó el mayor número de homicidios por proyectiles de arma de fuego, lo que tiene alarmada a la comunidad puesto que esta situación parece empeorar cada vez más.

Este indicador resalta que al final del año pasado, se contabilizaron 18 muertos dentro de la localidad, además de esto la encuesta de percepción ‘Santa Marta cómo vamos’ de la Alcaldía Distrital mostró en esta localidad el mayor porcentaje de inseguridad en los barrios (23%), dejando ver la insatisfacción de los samarios con las medidas implantadas por la Policía.

En lo corrido del 2017, según Fabian Gomez Munar, investigador criminal del grupo de homicidios de la SIJÍN de Santa Marta, se han presentado en la Localidad 1 dos muertes relacionadas con actos de intolerancia, por lo cual es preciso afirmar que las riñas no es un factor significativo, como sí lo son el microtráfico y la venta y consumo de estupefaciente, en relación al índice total de las muertes que allí se han registrado durante los últimos catorce años.

Esta localidad cuenta con la mayor diversidad topográfica de la ciudad, puesto que abarca la zona montañosa y cercana a la Sierra Nevada de Santa Marta en corregimientos como Bonda y Guachaca, la parte menos transitada y desértica como lo es la Troncal del Caribe y barrios formados prácticamente en los cerros como por ejemplo El Pando.

Durante muchos años la zona montañosa fue dominada por los paramilitares, especialmente por el frente denominado ‘Resistencia Tayrona’, comandado por Hernán Giraldo, quien sembró el terror en esa zona, según el portal Verdadabierta.com, desde la década de los 90 hasta el 2006, año en que se desmovilizó.

Los principales grupos al margen de la ley que tuvieron injerencia en Santa Marta también son responsables, no solo de un considerable número de asesinatos, sino de la ola de violencia que aún sacude los diferentes sectores de la ciudad, a causa de la venta ilegal de armas y el microtráfico. Tal es el caso de las ‘Autodefensas Unidas de Colombia’, ‘El Clan de los Giraldo’, ‘Los Pachencas’, ‘Los Urabeños’ y ‘Los Rastrojos’, estos últimos todavía con una fuerte presencia en diferentes barrios de la localidad en cuestión. Esta es una información suministrada por el grupo de investigación criminal de la SIJIN.

Como resultado de las estrategias del Distrito y la Policía Metropolitana, en el último año se han logrado desarticular dos importantes bandas que alteraban el orden y la tranquilidad en varios sectores de esta localidad. En agosto del 2016, las Unidades del Grupo Antiextorsión y Antisecuestro (Gaula), en conjunto con la Fiscalía, lograron desarticular a ‘Los Chamos’, grupo al margen de la ley que se dedicaba a la intimidación y extorsión de comerciantes. Los detenidos responderían por los delitos de extorsión agravada y concierto para delinquir. Del mismo modo fueron capturados Cristián René, alias ‘El Flaco’; Rafael Cuncunuba, alias ‘Carlos’ y Antonio Barrera, alias ‘El Pollo’, máximo cabecilla de ‘Los Orientales’, la otra banda desmantelada. Los capturados se encuentran recluidos en la Cárcel Rodrigo de Bastidas.

No obstante, el trabajo de las autoridades no ha podido detener toda la ola de criminalidad. Las cifras arrojadas por el Observatorio Distrital de Seguridad y Convivencia, luego de un análisis a la localidad, demuestran un aumento del 7% del panorama delincuencial en lo corrido del 2017, lo cual confirma la presencia de grupos criminales, quienes operan a través del sicariato, micro y narcotráfico, extorsión y tráfico de armas en esta zona de la ciudad.

Según la SIJIN, “las zonas más afectadas por esto son los sectores de Timayui y el 11 de noviembre, barrios donde el índice de criminalidad es alto y la problemática es generada por organizaciones criminales como “Los Rastrojos”,  “Los Urabeños” y “Los Pachenca”. Esta última, además, patrocinaba las actividades ilícitas de la organización delincuencial “Los Chamos” previo a su desarticulación.

La nueva generación del crimen organizado

En los sectores más problemáticos, como el Pando, Colinas del Pando, Muralla del Pando, sector de la parte alta de San Pablo, María Eugenia, las colinas y cerros cercanos, el crimen organizado ha ido evolucionando, vinculando día a día a más jóvenes, quienes en condiciones de vulnerabilidad a causa de la falta de educación, problemas familiares, bajos niveles socioeconómicos, entre otros factores que afectan la calidad de vida de las comunidades, se convierten en presas fáciles para la delincuencia.

Entre las actividades que motivan a los jóvenes se destacan el consumo de drogas y porte ilegal de armas. “Hay muchos jóvenes sin trabajar y sin ir a los colegios que toman estos actos delincuenciales como un hobbie para ellos. El tiempo libre que tienen es demasiado largo y esto influye en la creación de bandas que terminan enfrentándose unas con otras “ asegura Wilson Millán, jefe seccional de investigación criminal.

Este fenómeno tiene alarmado a los habitantes de los barrios de la comuna 9, puesto que muchos de los jóvenes están realizando acciones delictivas e integrándose cada vez más a grupos criminales, afectando la tranquilidad y la convivencia en lugares de esparcimiento público. Un claro ejemplo de esto es el caso del barrio El Parque, en donde “jóvenes entre 11-16 años se pueden ver reunidos en canchas de fútbol o parques consumiendo droga, y es allí donde se dejan influenciar, no precisamente por las bandas sino por el ambiente del sector” menciona Gustavo Chávez, habitante de ‘El Parque’.

Del mismo modo, cabe resaltar que en este sector de la ciudad el expendio y dispendio de drogas ha incrementado de manera notoria a causa de la fuerte presencia de expendedores de droga procedentes del barrio El Pando, cuyo espacio es conocido por el alto consumo y comercio de estupefacientes, asevera Chávez.

Vilma Monsalve, Presidenta de la JAC en la localidad afirma que “en los últimos cinco años se han formado un sin número de bandas criminales en ‘El Pando’, entre los cuales muchos de sus integrantes no superan los 20 años de edad”. Esta tendencia está complicando un poco más los operativos de la Policía Metropolitana,  mientras desarticulan grupos delictivos, muchos jóvenes siguen la misma orientación que el ambiente les propicia: un estado de criminalidad, consumo de drogas y violencia que moldean las conductas de los menores.   

El panorama parece sombrío. La delincuencia generalmente viene de la mano de la falta de recursos y la precariedad de los índices de calidad de vida. En la Localidad 1 abundan casos como el de Edwin Mercado, un joven de 20 años que al llegar a la ciudad y establecerse en el barrio El Pando encontró entre las drogas y los atracos una forma de convivir, hacer amigos y de distraerse. Según Mercado, cada noche en los parques de barrios como María Eugenia, El Parque, Colinas y Murallas del Pando se reúnen decenas de jóvenes con el pretexto de jugar fútbol para vender y consumir estupefacientes. Esta modalidad funciona para llamar al consumo a menores que merodean estos sectores y que son propensos a formar parte de las bandas delincuenciales.  

Con el fin de disminuir los índices de criminalidad de la localidad 1, articulado a  las estrategias llevadas a cabo durante el año en el resto de la ciudad, la Policía Metropolitana viene ejecutando una serie de operativos que buscan devolver la tranquilidad a los ciudadanos y aumentar la seguridad en el sector mencionado. Hechos puntuales como la erradicación de un centro de acopio (base de coca) y un cultivo de hoja de coca, en zona rural del corregimiento de Guachaca en enero de este año y la captura de diversos miembros de las bandas criminales con presencia en Santa Marta y el Magdalena, son prueba de que las autoridades están buscando soluciones para esta problemática.

Miembros del Gaula de la Policía Nacional se encuentran desarrollando el Proceso de Modernización y Transformación Institucional, proyecto que tiene como finalidad reducir la comisión de delitos, garantizar y fortalecer la confianza social, la convivencia y la paz en Colombia. Además, invitan de manera especial a todos los ciudadanos, para que no guarden silencio y denuncien delitos como el secuestro y la extorsión.


A pesar de los operativos adelantados por los agentes, para algunos habitantes de la esta Localidad, como Edwin Mercado, es necesario tomar medidas más estrictas: generar espacios de convivencia pacífica entre jóvenes de distintos barrios, jornadas educativas donde se evidencie los peligros a los que estos se ven expuestos, aumentar la presencia de las autoridades, endurecer las penas, agilizar las capturas de los sospechosos y la generación de empleos son algunas de las soluciones que él y otros locales proponen para que esta ola de violencia finalice.



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